oct
06

Plácido Domingo brindó un gran espectáculo en Chichén Itzá

La emoción y el entusiasmo que generó la expectativa del Concierto de las Mil Columnas en la zona arqueológica de Chichén Itzá estuvo a punto de extinguirse por la lluvia que cayó minutos antes del inicio del recital, ayer por la noche, aunque finalmente el dios maya Chac fue benévolo con Plácido Domingo y con el director Eugene Khon para que pudieran llevarlo a cabo.

El chispeo tupido que arreció en los alrededores de la Pirámide de Kukulcán, minutos antes de las 21:00 horas, puso a temblar a los organizadores y a los productores del concierto y, por eso,
cuando las gotas desaparecieron, aprovecharon para agilizar el programa e intentar irse de “corridito”.

“Lamento decirlo así, pero por la lluvia tenemos que esperar unos minutos. Es por respeto a los instrumentos de los músicos y porque es imposible continuar de esta manera”, dijo Domingo al
entrar al escenario.

Un par de minutos después, regresó para anunciar que se saltarían la obertura de Berlioz, para interpretar O Souverain de Le Cid de Massenet.

Inmediatamente después, y sin presentación alguna, continuó la soprano puertorriqueña Ana María Martínez con el fragmento de Fausto, Aire des Bijoux.

Casi al final, el chubasco se intensificó y tuvo que salir el tenor español a ofrecer una disculpa, visiblemente apesadumbrado, para decir que habría una segunda interrupción.

Los músicos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán tomaron estuches, impermeables y bolsas de plástico para proteger sus instrumentos.

Y casi cinco minutos después, el agua desapareció por completo y, paulatinamente, Plácido Domingo, quien apareció con esmoquin negro, pero sin moño, retomó el ritmo.

Así le dieron seguimiento al programa establecido para el recital e interpretó Lamento di Federico, de Cilea y después Martínez siguió con VissiD’Arte de Puccini.

Solo el fragmento de los 5 mil espectadores que estuvo del lado izquierdo, viendo de frente al escenario, pudo contemplar la imagen iluminada al fondo del Chac Mool, ubicado en la cúspide
del Templo de las Mil Columnas.

Antes del inicio del concierto, el Coro del Mayab, así como el Coro Polifónico del Instituto de Cultura de Yucatán, el de Cámara de Yucatán y el del Ayuntamiento de Mérida, rindieron tributo a los dioses de la cultura maya y simbólicamente pidieron permiso para realizar sus actividades musicales, con la interpretación de tres piezas, entre ellas, “Kukulcán” y “Caminante”.

El concierto al aire libre no se escapó de algunos desperfectos técnicos, como el crujido de varios micrófonos y las imágenes “quemadas”, sin nitidez, de los protagonistas en varias ocasiones.

Tras el intermedio, uno de los momentos más emotivos fue cuando el tenor, vestido de guayabera, invitó al cantautor yucateco Armando Manzanero para que cantará con él “Mía”.

Manzanero ofreció como solista “Somos Novios” e interpretó con el español “Adoro”, a la que le agregó algunas frases en maya, con lo que se ganó aplausos de pie, de parte del público.

Con ninguno de los fragmentos de ópera, o con las piezas de música tradicional mexicana que interpretó Plácido Domingo en El Concierto de las Mil Columnas, el público se emocionó tanto como cuando el español cantó con mariachi y lo vieron salir vestido de charro.

Poco antes de la medianoche de ayer, el tenor de 67 años consiguió un coro masivo con la canción “Ella”, de José Alfredo Jiménez, y aplausos multitudinarios con “El Rey” y “Paloma Querida”.

También el productor y realizador le puso la piel “chinita” a los asistentes cuando en el encore cantó para todo el público una composición que es clásica en su voz, “Granada”, de Agustín Lara.

El tenor repasó el repertorio nacional con “Estrellita”, de Manuel M. Ponce, “Las Golondrinas Yucatecas” y “Peregrina”.

La cereza del pastel corrió a cargo de la soprano Ana María Martínez que consiguió el aplauso más nutrido para ella con “Te Quiero Dijiste”, de Maria Grever. Los artistas deleitaron al público con “Tonight” y al final dejaron “El Dúo de la Viuda Alegre”, en el que Plácido bailó unos instantes con ella.

Antes de ejecutar el encore, el artista invitado agradeció a los presentes su asistencia y a todos los dioses porque finalmente no llovió.

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